Los rostros de la codependencia. Segunda Parte

Por Claudia Garibay

autojoven

  1. Los codependientes tienen 4 categorías de dificultad para reconocer y satisfacer sus necesidades y deseos:
  • Soy demasiado dependiente: espero que alguien más se haga cargo de satisfacer mis necesidades.
  • Soy antidependiente: soy incapaz de aceptar ayuda o guía de otra persona.
  • No tengo necesidades ni deseos: aunque los tenga no los reconozco.
  • Necesidades y deseos confusos: sé lo que quiero, no lo merezco.

 

Como ya hemos mencionado, los codependientes tienen alterado el eje de la autoestima, entre otros.  La mayoría no se aman a ellos mismos; es decir, no les gusta su apariencia, piensan que son tontos e incompetentes y claramente se sienten indignos de ser amados. Piensan que son inferiores, que sus necesidades no son importantes, se castigan y se torturan sintiéndose culpables, permiten que la gente los lastime.  La pérdida más dolorosa que enfrentan muchos codependientes es la pérdida de sus sueños, volaron de cara ante la realidad y el miedo se los devoró. Su vida se convierte en una serie de pérdidas.  Pérdidas que encaran a diario, pérdidas enormes y contínuas; se encuentran sufriendo en manos de alguien que amaban y en quien confiaban.

Los sueños perdidos, son sueños muertos y conllevan dolor…

El comienzo para sanar comienza con la aceptación, lo cual no significa adaptación o resignación.  Significa reconocer y aceptar aquí y ahora, sus circunstancias tal y como son.  Únicamente desde la aceptación, viene la paz, la capacidad para hacer cambios y empezar a resolver.

  1. El ángel guardián tiene todos los síntomas primarios de la codependencia:
  • Se siente y se piensa responsable del Otro
  • Siente ansiedad, lástima y culpa
  • Se siente obligada a ayudar
  • Se siente molesta cuando la ayuda que brinda no es eficaz
  • Se anticipa a las necesidades del Otro
  • Se pregunta porque los demás no hacen lo mismo por ella
  • Dice sí cuando quiere decir no.
  • No sabe qué quiere y qué necesita y si lo sabe, se dice a sí misma que no es importante.
  • Trata de complacer a otros antes que a sí misma
  • Le es más fácil expresar ira por las injusticias cometidas a otros más que a ella misma.
  • Se siente más segura cuando da.
  • Se siente insegura y culpable cuando le dan
  • Se siente triste porque pasa la vida dando a los demás y nadie le da a ella.
  • Se siente atraída por gente necesitada.
  • La gente necesitada siente atracción por ella.
  • Se siente aburrida, vacía y sin valor si no tiene un problema que resolver.
  • Abandona su rutina por hacer algo por alguien.
  • Se compromete en exceso.
  • Se siente enojada, victimada, menospreciada y usada.
  • Se siente muy sola y constantemente presionada.

Depressed woman leaning her head against a wall on white background

  1. Respecto al codependiente misógino, la mayoría de ellos han sufrido de privación afectiva por parte de la madre en la infancia o han experimentado una profunda decepción en torno a la imagen que tienen de la figura materna. Esto genera ambivalencia en el hijo varón, pues por un lado necesita mucho del afecto y el apoyo materno, con un gran temor del abandono; y por el otro, guarda un profundo resentimiento por el hecho de que su madre no cumple los requisitos del perfil convencional que se le da a la maternidad en la sociedad judeocristiana: entrega incondicional, ternura, cuidados, etc.  Por ello, cuando se unen a una pareja, busca a una mujer que le proporcione lo que no obtuvo de su Madre; y, por otro lado requieren mantener un control férreo sobre su pareja.

Aquí, invariablemente, volvemos al tema de la educación a las mujeres.  En áreas marginadas de este país, el índice de chicas de 15 años embarazadas sigue creciendo.  Estos no son embarazos queridos, ni esperados, ni planeados, ni  nada. “Se dieron”, por decirlo de una manera suave.  Aunque existen excepciones, un hijo nacido en estas circunstancias, va a carecer del afecto, caricias y estímulos por parte de su madre.  Los niños son grupos de riesgo a la hora de sufrir problemas emocionales, de conducta y cognitivos cuando viven actos de violencia y desamor por parte de sus madres.

APEGO

  1. “Es el apego a las cosas que crees que te proporcionarán felicidad lo que te hace sufrir…es el miedo a la imagen que el otro haya podido hacer de ti, miedo a perder su amor, miedo a tener que reconocer que es una imagen la que dices amar, miedo a que la imagen de ti, se rompa….”

El miedo es un instinto común entre todos los seres humanos, muchas de nuestras actitudes ante la vida están condicionadas por los temores que tenemos en nuestro interior.  Se percibe como inquietud, nerviosismo, como una sensación de incapacidad para enfrentarse a la vida; es cuando la carga de lo que se tiene que afrontar es tal que la persona, simplemente se ahoga.  Si el momento existencial nos parece más negro que un agujero negro, la cuestión es afrontar los hechos.  Es aprender a mirarnos sin condenarnos; reconocer que nos sentimos miserables; entender que en la parte opuesta de esa oscuridad, hay luz y que todos somos esa luz a la cual podemos aspirar; y, por ende, a la salida del sol. 

  1. El rostro codependiente del hombre que desarrolla una adicción a una mujer, quién tiene sobre él, el mismo efecto placentero que la cocaína o la heroína y lo hace caer en la ingobernabilidad, incluso hasta provocarle la muerte.

El amor codependiente dice: “te amo porque te necesito”.  Esta codependencia es propia de personas inmaduras, inseguras, que necesita engancharse con alguien para satisfacer uno al otro sus necesidades neuróticas.

La codependencia supone el involucramiento mutuo a través de intercambios íntimos entre el adicto y el codependiente.  Es una relación que se caracteriza por comportamientos obsesivo compulsivos de ambas partes, la ausencia de autocontrol y la no percepción y negación de la codepedencia.  La dependencia emocional es un patrón de conducta que revela una acción de enganche, la cual a su vez muestra en la persona dependiente una necesidad muy grande y continua de afecto.  Estas personas sufren de miedo a la soledad, de ansiedad y depresión.  La dependencia emocional se traduce en un sentimiento de fragmentación, vacío, desesperación, tristeza y confusión. 

  1. Las 4 características de la familia alcohólica:
  • La rigidez = la familia alcohólica es inflexible
  • El silencio = no se habla de lo que ocurre en la familia
  • La negación = no aceptan que hay un problema
  • El aislamiento = la familia alcohólica es un sistema cerrado; se apegan unos a otros pero no hay intimidad

El primer paso que debe dar una familia alcohólica deberá estar dirigido a la autoaceptación: aceptar la realidad, aunque la mayor parte del tiempo no estén seguros de cual es esta realidad.  Se mienten a ellos mismos y se mienten unos a otros; además la realidad es muchas veces más de lo que creen soportar. Tienen demasiado que aceptar y su situación es abrumadora.  A menudo se encuentran en crisis y en caos intentando resolver los problemas de los demás y ponerse de acuerdo entre lo que realmente es, es peor aún.  Sin embargo, si las cosas alguna vez van a ser distintas, deben aceptar la realidad; si alguna vez van a recuperar sus sueños perdidos y a sentirse sanos, deben aceptar la realidad.

Woman covering her child from angry drunk father

  1. La estructura codependiente nunca desaparece, pero la conducta codependiente si puede modificarse al grado de que el codependiente se libere de la persona a la que está enganchada.
  • Honrar al yo es estar dispuesto a pensar de manera independiente para y asumir con valor nuestras propias decisiones y juicios.
  • Honrar al yo es estar dispuesto a saber no sólo lo que pensamos, sino también lo que sentimos, queremos, necesitamos, deseamos…
  • Honrar al yo es preservar una actitud de autoaceptación: aceptarnos.
  • Honrar al yo es vivir auténticamente desde nuestras más profundas convicciones.
  • Honrar al yo es rehusarse a aceptar sentimientos de culpa…
  • Honrar al yo es estar comprometidos con nuestro derecho a existir…
  • Honrar al yo es estar enamorados de nuestra vida, de nuestras posibilidades para crecer
Las personas codependientes necesitan amarse a ellas mismas y comprometerse con ellas.  Necesitan darse algo de la infinita lealtad que están dispuestos a dar a los demás. 

Si estas interesado en el tema te recomendamos el libro de Nathaniel Branden: “Honrando al yo”.

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Un comentario en “Los rostros de la codependencia. Segunda Parte

  1. Michelle dijo:

    Buenas tardes, gracias por su artículo, yo soy una persona con dependencia emocional y de verdad, es muy feo vivir de ese modo, se sufre demasiado!

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