Depresión y redes sociales

Niña tristre por cyberbullyng por redes sociales

Si bien las redes sociales han revolucionado los medios y formas de comunicación actual, también han traído consigo respuestas negativas por parte de los usuarios. Las redes sociales bajo sus diversas plataformas se han convertido en un espacio que sirve para documentar y compartir la realidad tal y como se vive, evadiendo fronteras espaciales y temporales.

Sin embargo, la comunicación que tiene lugar vía las redes sociales obstaculiza la relación tangible y personal, generando un ambiente de aislamiento social. “Mientras menos estés conectado con los seres humanos de una manera profunda y empática, menos obtendrás los beneficios de una interacción social” (Child Mind Institute, 2018), por lo que se hipotetiza que las redes sociales pueden llegar a tener un impacto negativo en la interacción social de las personas que pasan gran parte de su vida en una comunicación poco personal.

redes sociales y su anonimato

Según estudios científicos, las redes sociales han traído aparejada una nueva patología psicológica conocida como el síndrome FOMO (Fear of missing out, por sus siglas en inglés), que explica la ansiedad social percibida al no ser parte de una vivencia virtual en la que la mayoría del núcleo social se encuentra. Es «el deseo de estar continuamente conectado con lo que otros están haciendo» (Przybylski et al., 2013) y al mismo tiempo, es el miedo al rechazo de no ser parte de lo que todos los demás están viviendo (Shea, 2015).

Lo anterior revela que en la actualidad existe una correlación entre depresión y redes sociales. Si bien dicha correlación no implica causalidad, se debe de estudiar más este fenómeno en aras de comprender por qué la incidencia y prevalencia de la depresión son mayores en personas que utilizan en gran medida redes sociales, entre ellos, los jóvenes y adolescentes que es el grupo más afectado y vulnerable.

redes sociales cambiando hábitos de sueño

Por otro lado, diversos estudios han mostrado una relación aún más profunda entre los patrones de sueño, la depresión y las redes sociales, argumentando que debido a la necesidad constante de ser parte de la vida de los demás, y de mostrar nuestras propias vivencias, los patrones de sueño se ven alterados y las horas de descanso disminuidas.

El cambio en los patrones de sueño resulta ser un factor desencadenante de ansiedad y una consecuencia de la depresión (Pérez et al., 2012). Algunas señales de alarma que denotan una dependencia a las redes sociales son las siguientes:

  • privarse del sueño por estar conectado,
  • descuidar otras actividades importantes como el contacto con la familia,
  • las relaciones sociales tradicionales,
  • el estudio o el cuidado de la salud;
  • recibir quejas en relación al uso de las redes sociales por parte de algún cercano, como los padres o los hermanos;
  • pensar en la red constantemente, incluso cuando no se está conectado a ella, y sentirse irritado excesivamente cuando la conexión falla o resulta muy lenta;
  • intentar limitar el tiempo de conexión sin poder conseguirlo y perder la noción del tiempo.
Cyberbulling, depresión

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Aunque algunos autores refieren que “Más que el número de horas conectado a la red, lo determinante es el grado de interferencia en la vida cotidiana” (Davis, 2001; cf. Echeburúa y Corral, 2010), los estadísticos al respecto resultan sumamente alarmantes ya que se estima que más de dos terceras partes de los jóvenes y adolescentes que son activos en redes sociales sufren de FOMO (British Psychological Society, 2015), mientras que según datos de  la organización ComScore, el uso de redes sociales es la actividad más popular en todo el mundo ya que a nivel mundial los usuarios dedican casi un minuto por cada cinco dedicados a “estar” en Internet.

Un estudio realizado con alumnos de licenciatura de la Ciudad de México obtuvo resultados significativos para la relación depresión, baja autoestima y adicción a FaceBook, de lo que se logró concluir que las adicciones a las redes sociales presentan un factor más que promueve la depresión (Harfuch et al., 2010). México es uno de los países donde el uso de redes sociales es excesivo. Según información de la Asociación Mexicana de Internet (AMIPICI), el 90% de los encuestados en un estudio realizado en el 2012, usan FaceBook y Twitter. Los grupos de edad de éstos usuarios oscila entre los 12 y los 34 años y existen cerca de 40 millones de cuentas en FaceBook registradas en México, posicionando al país en el quinto lugar en el ranking mundial (Fernández, 2013).

cuentas de facebook en México, mapa de México

Si bien este artículo no pretende satanizar el uso de redes sociales, ya que definitivamente aportan experiencias que en un pasado eran inpensables, la realidad es que el mal uso de ellas puede llegar a ser muy negativo, sobre todo en grupos sociales vulnerables, como lo son los adolescentes y jovenes, no sólo afectando el estado emocional de los mismos al estar en una posición de constante comparación y aprobación de su vida con la de las demás personas de la red, sino que también afecta los ritmos biológicos al verse modificados los patrones de sueño, alimentación y tiempo de ocio.

Consideramos que replantearse la relación actual con las redes sociales es muy importante ya que nos permitiría hacer uso de ellas sin sentirnos culpables por no cumplir ciertos estándares o expectativas socialmenente impuestas.

En lo anterior, toma mucho peso las aspiraciones individuales de cada persona, así como la autoestima de cada quien. En cualquier caso, es muy importante recalcar que la adicción a las redes sociales, o los ideales que las redes sociales imponen en nuestra vida cotidiana, son un factor real que puede desencadenar una depresión.

Adolescentes desconectadas entre si por redes sociales

 

 

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