Doce pasos…Doce tradiciones. Segunda parte

Por Claudia Garibay

Support Group

Primera Tradición: Nuestro bienestar común debe tener la preferencia; la recuperación personal depende de la unidad de AA.

Segunda Tradición: Para el propósito de nuestro grupo solo existe una autoridad fundamental: un Dios amoroso tal como se exprese en la conciencia de nuestros grupos. Nuestros líderes no son más que servidores de confianza; no gobiernan.

Tercera Tradición: El único requisito para ser miembro de AA es querer dejar de beber.

Cuarta Tradición: Cada grupo debe ser autónomo, excepto en asuntos que afecten a otros grupos o a Alcohólicos Anónimos considerado como un todo.

Quinta Tradición: Cada grupo tiene un solo objetivo primordial: llevar el mensaje al alcohólico que aún está sufriendo.

Sexta Tradición: Un grupo de AA nunca debe respaldar, financiar o prestar el nombre de AA a ninguna entidad allegada o empresa ajena, para evitar que los problemas de dinero, propiedad y prestigio nos desvíen de nuestro objetivo primordial.

Séptima Tradición: Cada grupo de AA debe mantenerse completamente a sí mismo, negándose a recibir contribuciones de afuera.

Octava Tradición: Alcohólicos Anónimos nunca tendrá carácter profesional, pero nuestros centros de servicio pueden emplear trabajadores especiales.

Novena Tradición: AA como tal nunca debe ser organizada, pero podemos crear juntas o comités de servicio que sean directamente responsables ante aquellos a quienes sirven.

Décima Tradición: Alcohólicos Anónimos no tiene opinión acerca de asuntos ajenos a sus actividades; por consiguiente su nombre nunca debe mezclarse en polémicas públicas.

Undécima Tradición: Nuestra política de relaciones públicas se basa más bien en la atracción que en la promoción; necesitamos mantener siempre nuestro anonimato personal ante la prensa, la radio y el cine.

Duodécima Tradición: El anonimato es la base espiritual de todas nuestras Tradiciones, recordándonos siempre anteponer los principios a las personalidades.

Many hands together: group of people joining hands

Comentarios:

Las personas con problemas del alcohol y/o drogas siempre han sido estigmatizadas por la sociedad. Este estigma social tiene resultados desafortunados, ya que las personas niegan que tienen un problema y no piden ayuda.

Afortunadamente las actitudes públicas acerca de la adicción han cambiado. Alcohólicos Anónimos empezó desde 1935 con un mensaje simple: el alcoholismo es una enfermedad y las personas se pueden recuperar. “Bill W.” Y “Dr. Bob” se dieron cuenta de que su necesidad de apoyo era mutua para mantenerse sobrios por el tiempo que fuera. La organización creció sólo de esta manera: un alcohólico compartiendo su experiencia personal, su fuerza y esperanza con otro. En el 2005, había más de 2 millones de miembros AA en todo el mundo. Los grupos como Narcóticos Anónimos y las Mujeres para la Sobriedad también proporcionan ayuda para la gente que se está recuperando de las adicciones. Se reúnen en diferentes lugares, desde los hospitales y centros de tratamiento hasta en los sótanos de iglesias y colegios.

Pero los miembros de los grupos de apoyo hacen más que mantenerse en recuperación. Llevan el mensaje de esperanza a otros que están pasando por las mismas situaciones. Su activismo ha tomado varias formas. Algunos “apadrinan” a una persona nueva en recuperación. Otros trabajan en las líneas abiertas o hacen visitas personales a la gente que les llama pidiendo ayuda. Hay quienes llevan las reuniones a los hospitales, a los centros de tratamiento, a las cárceles.

Todos estos esfuerzos han tenido fruto. La Asociación Médica Americana ahora considera al alcoholismo y otras adicciones como enfermedades tratables. Las empresas refieren a los alcohólicos o adictos a programas para la asistencia del empleado, en vez de despedirlos, en los Estados Unidos, el gobierno Federal, estatal y local proporciona fondos para el tratamiento y la investigación científica.

Hoy por hoy, la ayuda para los alcohólicos y los drogadictos está disponible en centros de tratamiento en todo el mundo. El tratamiento del abuso de las sustancias es cubierto muchas veces por el seguro médico. Los grupos de apoyo existen en una gran mayoría de comunidades, y no se paga o se cobra membresía. En varias comunidades tienen grupos exclusivamente para mujeres, lo cual es de mucha ayuda para sobrevivientes de la violencia o del abuso.

Y, por último, estos doce pasos, me parecen un código de ética maravilloso, que me gustaría poner en práctica en la cotidianidad de mi vida y en mi acercamiento a los demás. Pero más que nada, los percibí como una manera de ayudarme a mantener la conciencia y el contacto conmigo misma, con mi entorno, y, por ende, con el Otro.

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