LA MUJER Y LAS ADICCIONES. SEGUNDA PARTE

Por Claudia Garibay

Alcohol

 

Para ayudar a una mujer a salir del consumo de sustancias, se pueden utilizar las autorreferencias: Son una ayuda que se proporciona en terapia para identificar aquellas áreas en dónde el la mujer necesita trabajar y desbloquear.

Se dividen en cuatro:

La autoimagen, es una fotografía interna (y con frecuencia falsa), que las mujeres tienen de sí mismas y, que está presente cada vez que dicen o piensan “yo soy” o “yo no soy”.  Se refiere a todo lo que VE en sí misma.

El autoconcepto, es el conjunto de características físicas, intelectuales, afectivas, sociales, etc. que conforman la imagen que tiene de sí misma.  Se refiere a todo lo que ella PIENSA de si misma.

La autoestima, son las creencias que las mujeres tienen acerca de si mismas, aquellas cualidades, modos de sentir o de pensar que cada una se atribuye.  Es la valoración que se hace de uno mismo, sobre la base de las sensaciones y de las experiencias que las personas van incorporando a lo largo de la vida.  Se refiere al AMOR a una misma.

El autoapoyo, es la capacidad de la persona para hacerse cargo de sí a partir de la aceptación y del reconocimiento de sus potencialidades.  Es la habilidad para darse cuenta de las propias necesidades en el aquí y ahora, con el fin de satisfacerlas.  Se refiere a los RECURSOS que tiene una mujer para salir adelante.

“Una adecuada estructuración personal referente al autoconcepto y la autoestima, dificultan la presencia de grietas a través de las cuales puede infiltrarse la adicción”.

Las mujeres que van a terapia valoran los grupos de pocos integrantes, donde el ambiente es acogedor; valoran que se les identifique por sus diferencias; por esto además al trabajo de grupos terapéuticos, la terapia individual es fundamental.

La maternidad es una variable importantísima.  En los procesos de tratamiento se debe incluir a los hijos de las adictas con el fin de que no pierdan el vínculo con la madre.  La idea sería incorporar encuentros terapéuticos con ellos en los cuales se les proporcione un espacio para actividades recreativas y/o deportivas con sus hijos y que esto les ayude a evaluar y reformular modelos de crianza con terapias o talleres que les den información acerca del desarrollo y cuidado de los hijos.

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Reinserción

Todas las actividades terapéuticas tienen la función de entrenar, habilitar y facilitar la autonomía y el auto-sustento de la persona.

Los objetivos de reinserción estarían enfocados a:

  • Favorecer la abstinencia, fomentar el acompañamiento terapéutico y motivarla a que asista a un programa tipo AA.
  • Fomentar la readaptación a las relaciones sociales, familiares y laborales.

El aprendizaje de la mujer hacia una expresión asertiva de las emociones, aprendiendo a decir “no” y manifestando sus necesidades personales, es muy importante en el proceso de reinserción.

  • Propiciar el cambio de estilo de vida y estilos de crianza saludables.
  • Reducir y eliminar los factores de riesgo; es decir, que la paciente aprenda a anticipar situaciones de riesgo y a abordar los conflictos personales y de relación, utilizando las nuevas herramientas que ahora tiene.
  • Incorporar en su nuevo estilo de vida el mejoramiento y mantenimiento de hábitos de salud, higiene, autocuidado físico y psicológico.

Con el propósito de que adquiera patrones de comportamiento sanos con respecto a su relación con varones, se sugiere en esta etapa de reinserción social, que asista programas de tratamiento de grupos mixtos, a manera de aproximación y de aprendizaje en la interacción entre géneros.

Se tendrán en cuenta los siguientes puntos:

  1. Las mujeres con problemas de adicciones pueden presentar otros trastornos asociados al consumo, tales como: trastornos de la personalidad, depresión, trastornos alimenticios (anorexia, bulimia).
  2. En el aspecto familiar, muchas veces no son apoyadas ni acompañadas, generalmente su pareja es también consumidor, muchas han sido abandonadas, son jefas del hogar y tienen hijos a su cargo.
  3. Muchas han vivido violencia en el hogar, ya sea física, verbal y/o emocional.

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Conclusiones:

Si consideramos que las adicciones en mujeres, está relacionada con la forma en que se han vivido los vínculos afectivos en el sistema familiar y en especial con la figura materna, el consumo de alcohol y/o drogas es sólo un factor más que interfiere en el tipo de relación que ha establecido la mujer con su entorno.

La despersonalización empieza en el seno del hogar y a tierna edad; si el entorno familiar es de total abandono, si hay escasez de recursos, si asistir a la escuela no es una opción, la discriminación, la marginación y la exclusión social devora a las niñas.

El porcentaje de mujeres consumidoras dependientes de drogas, sigue siendo menor que el de los varones; sin embargo, es indudable que en los últimos años se ha incrementado considerablemente.

Los programas de tratamiento y las intervenciones terapéuticas deben estar orientados hacia la recuperación de las mujeres hacia su integración social en un contexto sociocultural determinado por normas de género.  El compromiso y la responsabilidad no sólo corresponden a un centro de tratamiento, o a un equipo terapéutico determinado, sino a la comunidad en su conjunto, a través de oportunidades y posibilidades reales para el acceso.

En el momento en que una mujer con problemas de adicciones ha buscado ayuda, es la oportunidad que tiene de cambiar su vida.

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